Un sobrino encuentra, por accidente y en el tacho de la basura, una carta de su tío fallecido, donde habla de su última voluntad: que se publique una novela suya que quedó inédita, una novela que el sobrino buscará y que lo llevará a enfrentarse con su propia historia, su familia y su infancia. Tajamar es una novela con una prosa única, donde el narrador crea, a medida que avanza, una forma única de decir las cosas y de enfrentarse a su pasado.
«Tajamar tiene una prosa rigurosa, con pulso de poeta, con apariencia de biografía fragmentada, expandida y microscópica. De lo familiar, de la pulsión literaria, de la novela que se arma entre cartas, cuentos, recuerdos, poemas, papeles, fotos y facturas. Lo que dejamos al mundo.
Es una escritura emocional, con una libertad intuitiva, seductora y, sobre todo, muy elegante, galante incluso en su penuria, cercana a una exploración psicoanalítica. El nihilismo se enfrenta con crueldad a la melancolía, al deseo enmarañado, todos locos, esquivando autoboicots, orígenes trágicos, destinos inciertos… buscando, escribiendo, intuyendo un libro como alternativa al destino inevitable.
El interior. Ir al interior, ser del interior, nacer en el interior, ir al interior, morir en el interior. Un interior que también puede ser el del patio, el de la cama, una parte del pensamiento, un negocio, un escondite.
La voz narrativa de Tajamar es implacable y se sostiene coherente en los continuos cambios de registro y sustancias. Un realismo introspectivo cruel, con un peso existencial inquietante, atravesando campos, muchos campos, donde todo está al borde de volverse extraordinario. En cualquier momento aparece La Novela». (Dani Umpi)
Tapa por Matías Larrama


