Gustavo Kreiman viene buscando, intentando y logrando, nuevas escrituras que conformen su diverso mundo teatral. Un cordobés en Montevideo, cuyo desplazamiento ha producido una serie de cruces y encuentros, de personas y mundos teatrales que solo generan buena teatralidad. El “Cordobés” como se lo conoce en Montevideo -y como yo creo que se conoce a todo cordobés que no esté en Córdoba- muestra una fuerza creativa inusual, que se expresa en la dirección, en la escritura, en la actuación y en el periodismo.
En esta oportunidad se permite, y nos permite, adentrarse en su ficción personal, en el mito de origen de un escritor, en las bases de su familia y las relaciones con sus padres. Desde ahí comprende y propone los problemas de salud mental como uno de los males de la época, con una fuerza arrolladora de creatividad, amor y ficción.
Ya no se puede pensar ni la escritura ni el teatro de Kreiman fuera de las influencias de los actores, actrices, escritores, directoras, amigos y amigas de la ciudad de Montevideo. Uno puede leer a cada página la influencia de la actriz para la que está escribiendo, las obras que ha visto y lo han contagiado, así como los autores o directores con los que ha trabajado o estudiado. Pero todo eso pasa por su filtro sensible, queda desplazado por su geografía personal, y deviene un mundo singular de expresividad y teatro. (Gabriel Calderón)
Tapa: Vivianna Mazuco


